10 Mecanismos de defensa de animales realmente sorprendentes

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El mundo de la naturaleza es infinito. Sin embargo muchos especialistas han estudiado la fauna, lo que nos ha permitido adentrarnos a este universo salvaje.

Sabemos que te encantan las curiosidades tanto como a nosotros. Es por ello que hoy queremos llevarte a conocer estas 10 peculiares técnicas de defensa de algunos animales exóticos.

1. Lagarto cornudo

También conocido como Llora Sangre o Falsos Camaleones. Estos animales tienen la habilidad del camuflaje, pero eso no es lo más impresionante.

Tienen un curioso sistema de defensa. Son capaces de disparar sangre por sus ojos, la cual contiene una sustancia nociva para algunos cánidos.

Eso sí, pueden llegar a lanzar hasta un tercio de su volumen sanguíneo total, lo que los deja bastante débiles.

2. Termitas explosivas

Estos pequeños insectos que podrían llegar a parecerte molestos por comerse la madera de tu casa, son realmente un ejemplo de trabajo en equipo y hermandad.

Resulta que estas termitas llevan consigo una especie de mochila bomba azul sobre sus espaldas. Cuando sienten el peligro aproximarse, explotan.

Un sacrificio personal para salvar a toda la colonia.

3. Ave de rodillo y sus poderes vomitivos

No intentes nunca hacerle daño a estas pequeñas aves.

Al verse amenazadas, las crías vomitan un líquido de color anaranjado y de olor repugnante, con el que no solo hacen huir a sus depredadores, sino que también es una alerta para que sus padres vuelvan al rescate.

4. Milpiés revolucionado

Estos insectos tienen dos métodos de defensa.

El primero es brillar de forma fluorescente como forma de espantar a sus atacantes. Si esto no frena a su depredador, libera una especie de veneno a través de los poros que se encuenttran ubicados a los lados de su cuerpo.

5. Rana peluda apuñaladora

Conocidas también como las ranas del horror. Esta reputación se debe a que apuñalan a sus contrincantes con sus propios huesos.

Seguro te estás preguntando cómo puede esto ser posible.

Cuando se sienten amenazadas, estas ranas rompen sus patas. Sí, como lo estás leyendo. Muestran sus afilados pedazos de huesos rotos fuera de su piel, para después apuñalar.

6. Calamar disparador de tentáculos

Este calamar es capaz de hacerse daño a sí mismo para defenderse de sus atacantes. Se desprende de sus brazos, liberando un tipo de luz que sale de esa parte de su cuerpo.

Además, lanza un líquido tóxico. Si logra salir invicto, es capaz de regenerar los brazos perdidos.

7. El Kame hame ha

La bioluminiscencia como mecanismo de defensa pertenece a los ostrácodos, una especie de crustáceo del cual se se alimenta el pez cardenal.

Cuando el ostrácodo va a ser devorado por el pez, emite una luz que lo espanta, evitando así ser comido. Cuando esto ocurre, pareciera que su depredador escupiera un chorro de luz neón.

El crustáceo despista al pez, y este se esconde para no ser visto por sus depredadores.

Esta luz sorprendente, se origina de la mezcla de dos compuestos químicos llamados luciferina y luciferasa.

8. Apocalipsis de anfibios

Hay una temporada en que estos sapos explotan. Cuando van aparearse, son atacados por los cuervos que se alimentan de sus hígados.

Al ocurrir esto, el sapo se hincha usando su mecanismo de defensa natural, pero al no tener ciertos órganos, sus pulmones se llenan al triple de aire y estallan.

9. De plañidera cenicienta a oruga venenosa

Es un ave amazónica que posee un plumaje que imita la forma de las orugas venenosas, a esto se le llama comportamiento mimetismo batesiano.

Llega a copiar exactamente la apariencia de los vellos urticantes de las orugas, con el objetivo de despistar a su atacante y evitar ser devorado.

10. Vómito letal

Aunque estas aves son pequeñas, tienen un curioso método de defensa. Lanzan un chorro de vómito aceitoso sobre su atacante.

El aceite naranja que sale de su boca, tiene un olor a pescado descompuesto, pero eso no es todo.

Cuando el aceite toca las plumas de otras aves, no se puede quitar. Pega las plumas de tal manera que se les hace casi imposible volar, haciendo que su atacante se ahogue al momento de llegar al agua para quitarse el aceite.